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lunes, 18 de enero de 2016

Tú, yo y las estrellas 12.


Como he dejado el coche en el edificio de Enjoy, vamos en el coche de Santi a buscar a mi sobrina al colegio. Estoy nerviosa porque no sé cómo se va a tomar el que sus padres se hayan ido sin ella y aunque yo soy su "supertita Eli" no es lo mismo estar conmigo a ratos que estar días y sin ver a sus padres.

     -  Estás muy tensa, ¿qué te pasa? - Me pregunta Santi sin dejar de mirar a la carretera.
     -  Nerea no sabe que sus padres se han ido y estoy nerviosa por su reacción.
     -  Tu sobrina te adora, estoy seguro que se alegrará de pasar unos días contigo.
     -  No es lo mismo que pase el día conmigo a que esté diez días separada de sus padres. - Le respondo nerviosa. - Desde que ella nació yo he vivido en Alemania y, aunque nos llevamos bien, no sé si la convivencia se nos va a dar muy bien. No tengo mucha mano con los niños, la verdad.
     -  Lo harás genial, ya lo verás. - Me responde sonriendo. - De todas formas, si me dejas, a mí me encantaría echarte una mano.
     -  Vas a pasar la tarde con mi sobrina, estoy segura que cuando te vayas a tu casa desearás no haberme conocido. - Bromeo haciéndolo reír.

Llegamos al colegio de mi sobrina diez minutos antes de que salga y encontramos aparcamiento en la misma puerta, los padres esperan hasta el último minuto para buscar a sus hijos. Bajamos del coche y Santi, echando una ojeada a los pocos padres que ya merodean por la puerta, me dice:
     -  Parece un buen colegio, aunque pocos padres sean puntuales.
Tras esperar unos minutos, los padres empiezan a llegar y los niños empiezan a salir del colegio. Santi y yo buscamos a mi sobrina entre los demás niños y la vemos venir corriendo hacia a nosotros al mismo tiempo que dice gritando con su voz cantarina llena de felicidad:
     -  ¡Tita Eli, has venido a buscarme con tu novio!

El pequeño demonio se arroja a mis brazos y a mí me entran ganas de estrangularla, pero hay demasiada gente mirando.
     -  Cielo, Santi no es mi novio. - Le aclaro.
     -  Jo, pues yo quiero que sea tu novio, tita. - Me responde el pequeño demonio. Se vuelve hacia a Santi y le pregunta: - ¿Mi tita te ha dado una patada en el culo? La tía Lola dice que si la tita Eli siempre les da una patada en el culo a sus novios.
     -  ¡Nerea! - La regaño mientras Santi intenta ocultar la risa sin éxito.
     -  ¡Jo, pero es verdad! - Protesta mi sobrina.
     -  Ya hablaré yo con la tía Lola. - Murmuro. - Cielo, papá y mamá se han ido a León a ver a los abuelos y, cómo tú tienes cole, hemos pensado que te gustaría quedarte en casa con Thor y conmigo. ¿Té parece una buena idea?
     -  ¿Tú también te quedas en casa de la tita Eli? - Le pregunta mi sobrina a Santi.
     -  Me encantaría, pero no sé si tu tita me va a dejar. - Le responde Santi sonriendo.
     -  Tita, ¿se puede quedar? - Me pregunta Nerea con cara de no haber roto un plato en su vida. - Por fa, tita. Que te prometo que me portaré bien con él y no como con el frío.

Se me escapa una carcajada y hago subir al coche a mi sobrina, le abrocho el cinturón de seguridad y subo al asiento del copiloto intentando ocultar la risa.
     -  ¿El frío? - Me pregunta Santi.
     -  Mi ex. - Le respondo divertida. - Así es como lo llama mi padre y ya sabes cómo son los niños, ¡todo lo que oyen lo repiten!
     -  Oye Nerea, ¿sabes cómo me llamo? - Le pregunta Santi mirándome con picardía.
     -  Mamá y Helena dicen que eres el buenorro del hospital, pero la tita Eli las regaña y les dice que te llamas Santi. Te llamas Santi, ¿verdad? - Le contesta mi sobrina.
     -  Sí, me llamo Santi. - Le responde y, mirándome divertido, añade: - Aunque tampoco me molesta que me llamen el buenorro del hospital.
     -  Oh, basta por favor. - Le suplico. - No estás jugando limpio.

Santi me dedica una sonrisa y sigue conduciendo hasta llegar a mi edificio, donde aparca en una de las dos plazas de parquin que tengo, pues mi coche está en el edificio de Enjoy. Subimos a casa y Nerea se vuelve loca al ver a Thor. Cómo no, nos hace salir al parque a pasear con Thor y Santi nos acompaña encantado.
     -  Interesante primera cita. - Me susurra al oído mientras mi sobrina está distraída con Thor. - Al menos podemos decir que ha sido original.
     -  Lo siento, tampoco es como yo había imaginado. - Le respondo sonriendo.
     -  Y, ¿cómo la habías imaginado?
     -  Si te soy sincera, me he negado a imaginarla. - Le confieso. - Eres mi jefe, ni siquiera sé qué estoy haciendo contigo.
     -  ¿Te sientes incómoda conmigo?
     -  No, todo lo contrario. - Me oigo decir. - Pero pensar que eres mi jefe... Eso sí me hace sentir incómoda.
     -  Nuestra relación personal no va a influir ni para bien ni para mal en nuestra relación profesional, si es eso lo que te incomoda. - Me dice con la voz tranquila y pausada.
     -  ¿Eso significa que si, por ejemplo, le ordeno a Thor que te muerda, seguiré manteniendo mi puesto de trabajo? - Le pregunto bromeando.
     -  Será mejor que no lo intentes. - Me responde sonriendo.
     -  ¡Tita Eli, mira! - Grita mi sobrina señalando a un jinete que va a lomos de un caballo. - ¡Yo también quiero subirme a un caballo!
     -  ¿Te gustaría montar a caballo? - Le pregunta Santi.
     -  Sí, ¿tú tienes uno? - Le pregunta mi sobrina.
     -  Yo no, pero tengo un amigo que tiene un montón de caballos. - Le responde Santi ganándose toda la atención de Nerea. - Si a tu tita le parece bien, podemos ir el sábado a hacerle una visita.
     -  ¡Sí! - Grita mi sobrina eufórica. - Tita Eli, ¡di que sí!
     -  Luego llamamos a mamá y se lo preguntamos, ¿de acuerdo? - Le respondo sin saber muy bien qué decir. ¿Debo dejar que mi sobrina monte a caballo estando a mi cargo? ¿Y si le pasa algo?
     -  Relájate. - Me dice Santi sonriendo y añade susurrando con voz ronca: - No montará sola  no le pasará nada. Además, así tú y yo también podremos pasear a lomos de un caballo.
     -  Mmm. Suena tentador. - Le susurro coqueteando. - Pero debo pedirle permiso a mi hermana.

Regresamos a casa y, mientras yo baño a Nerea, Santi prepara la cena. Espaguetis a la boloñesa, a petición de mi sobrina. Llamo a mi hermana y me cuenta que tanto su suegro como su cuñado se encuentran fuera de peligro pero que estarán ingresados una semana por lo menos. Hablamos de Nerea y le comento lo de ir el sábado a montar a caballo pero cuando mi hermana empieza a hacer preguntas, le paso el teléfono a mi sobrina, quien le cuenta con pelos y señales todo lo que ha hecho y con quién lo ha hecho.
     -  Y Santi me va a llevar a montar a caballo el sábado. - Tras una pausa añade: - La tita Eli dice que no es su novio, pero yo creo que sí lo son.
¡Maldita cría! Si no fuera mi sobrina ya la habría matado. Santi me mira y sonríe, sin duda alguna él también adora a mi sobrina.

Después de cenar y después de conseguir que se duerma, regreso al salón completamente agotada. Oigo a Santi trastear por la cocina, decido asomarme sin hacer ruido y lo veo terminando de recoger la cocina, está todo impoluto.
     -  Eres como mi hada madrina. - Bromeo. - Me caigo y apareces a rescatarme, me das trabajo en tu empresa, me ayudas con mi sobrina y además recoges mi apartamento. Creo que estoy a punto de pedirte que te cases conmigo.
     -  Ten cuidado, quizás acepte. - Me dice volviéndose hacia a mí sonriendo. - Creo que ya es hora de marcharme, mañana pasaré a recogerte para llevar a Nerea al colegio.
     -  Eres muy raro. - Musito. Santi me mira alzando una ceja, buscando una aclaración. - Pasas el día con mi sobrina y conmigo y cuando nos quedamos a solas quieres marcharte. Lo de pedirte que te cases conmigo era de broma, no tienes que salir corriendo.
     -  ¿Nos tomamos una copa en la terraza? - Me pregunta sin dejar de sonreír. Asiento con la cabeza y Santi coge un par de copas de cristal y una botella de vino y salimos a la terraza, donde nos sentamos en las sillas de exterior junto a la pequeña mesa y Santi, tras servir las copas, brinda. - Por nuestra primera cita.
     -  Esta es la primera cita más rara que he tenido. - Le digo riendo.
     -  Te aseguro que yo tampoco suelo hacer esto en mis primeras citas. - Bromea Santi. - De hecho, nunca antes había tenido una cita así. Aunque tengo que confesarte que me ha encantado.
     -  Te prometo que te compensaré, pero para eso tendremos que esperar a que mi hermana regrese.
     -  No prometas lo que no vas a cumplir, pequeña amazona.
     -  Nunca lo hago, pequeño ogro. - Le respondo divertida. Me acerco mucho a él y, sonriéndole con picardía, le susurro al oído: - Si es que sigues interesado en tener una cita de verdad conmigo.
     -  Eres lo único que me interesa desde que te conozco, pequeña amazona. Aunque tengo que confesarte que ya no eres la única en la que pienso, ahora también adoro a un pequeño demonio de rizos rubios y sonrisa traviesa que es una versión de ti veinte años más joven. - Me contesta sonriendo y mirándome a los ojos añade con voz ronca: - Voy a besarte, pequeña.

Y me besa. Me besa en los labios primero con suavidad y delicadeza y después con pasión y lujuria. Sus manos bajan por mi espalda y cuando llegan a mi trasero me agarra con fuerza y me coloca sobre su regazo para después hacer que le rodee la cintura con mis piernas. Puedo notar su tremenda erección clavándose en mi entrepierna y me apego más a su cuerpo.
     -  ¿Qué hacéis? - Oigo la voz adormilada de mi sobrina y doy un respingo, incorporándome de inmediato. - ¿Por qué os besáis si no sois novios?
     -  Venga a dormir, Nerea. Mañana tienes cole. - Le digo ruborizada.
     -  Pero tita, yo quiero que Santi sea mi tito. - Protesta mi sobrina.
     -  Pequeña guerrera, si quieres que sea tu tito tendrás que hacerme caso, ¿de acuerdo? - Le pregunta Santi poniéndose a su altura. - Para empezar, tienes que obedecer a la tita y portarte muy bien. Mañana vendré a buscarte para ir al cole juntos y te traeré el desayuno.
     -  Vale, pero me lo has prometido y la tita siempre dice que se tiene que cumplir todo lo que se dice, ella nunca falta a su promesa.
     -  No sabes cuánto me alegra oír eso, pequeña guerrera. - Le contesta Santi y me guiña un ojo con complicidad.
     -  Cielo, ve a la cama, ahora voy yo a arroparte. - Le digo a mi sobrina tras besarla en la frente. Espero a que mi sobrina se vaya a su habitación y le digo a Santi: - Lo siento, ya sabes cómo es mi sobrina...
     -  Es como su tía, encantadora. - Me interrumpe. - Será mejor que me vaya antes de que vuelva. Buenas noches, pequeña amazona.
     -  Buenas noches, Santi.


Me besa suavemente en los labios y se marcha sonriendo. Voy a la habitación de mi sobrina y la arropo tal y como le he prometido. Espero a que se duerma y me doy una ducha de agua fría antes de meterme en la cama y caer rendida en los brazos de Morfeo.



Si quieres leer más historias cómo ésta, no dudes en visitar Los Relatos de Rakel.


3 comentarios:

  1. ME ENCANTA Rakel,ya no veo la hora de la boda :DDDD Gracias por compartir,que gocéis de una gran semana ¡Besitos hermosaaaaa...!!!

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  2. Maravilloso Relato me encanta lleno de sentimiento como la vida misma gracias por traer estas maravillas feliz semana saludos cordiales

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  3. Muchísimas gracias Isidro y María! Un abrazo enorme! ;-)

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