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domingo, 27 de diciembre de 2015

¿Y que comía San José?


¿Y QUÉ CENÓ SAN JOSÉ?





Ya sabemos que, en estas fechas, los peces en el río beben y beben y vuelven a beber; como yo, más o menos. Menuda cosa. Pero la cuestión que me interesa es esta otra: ¿Qué comió la Virgen después del parto? Porque tuvo que ser néctar y ambrosía para lucir tan fresca después de parir al hijo de Dios, que no debe de ser cualquier cosa. No tienes más que verla en los belenes y en los cuadros, ¡como una rosa, oiga! Y el bueno de san José, ¿qué?, ¿qué comió, para no desfallecer del disgusto, durante los nueve meses en que su mujer cargó a la criatura de otro? Por lo pronto se comió el orgullo, claro.

En fin, lo que te pregunto es si te has parado a pensar qué cenó en Nochebuena el Cristo que la fundó. Sí, ahí le has dao: leche materna. ¿Pero qué cenaron sus padres? ¿Qué cenaban los judíos de Belén por entonces? ¿Qué merendaba Herodes aparte de inocentes? Yo te lo voy a contar.

Una arqueóloga brasileña, Fernanda Camargo-Moro, investigó durante años la dieta hebrea del siglo I d. C., es decir, se interesó por lo que comía Jesús de Nazaret, que no se limitaba al pan y al vino pascuales, a su sangre y a su carne. Fernanda lo detalló en un libro titulado Tras los pasos de la Sagrada Familia

Jesús, María y José -y sus paisanos- se alimentaban con purés de berenjenas y legumbres diversas; con pescados en salazón del Mar de Galilea,o acompañados con salsas agridulces si estaban medio frescos; con dátiles del desierto rellenos de almendras picadas y miel silvestre, y también con orejones e higos secos, que podían rellenarse con la mezcla anterior. Como alimento básico tenían el pan, que podía ser de cebada -el de los pobres- o de trigo -el de los ricos-. Eso sí, era ácimo o cenceño, es decir, sin levadura. La leche que tomaban era de cabra y oveja, que se cuaja más despacio que la de vaca. 

Los hebreos usaban aceite de oliva y bebían vino; no te olvides de que el primer borracho fue Noé. Cuando se avinagraba lo mezclaban con agua. Eso fue lo que un legionario le dio a beber al Cristo crucificado; lejos de ser, como a veces se ha dicho, un escarnio más de los soportados en su Pasión, fue un acto de compasión, pues esa mezcla de agua y vinagre era una bebida corriente no solo entre los judíos, sino también entre los soldados romanos. La esponja con que se lo acercó a la boca era el vaso de campaña de los ejércitos imperiales.

Pero lo llamativo de la dieta hebrea no está en lo que podían comer, sino en los alimentos vedados, detallados en el Levítico y en el Deuteronomio. Componen el catálogo casher, o kosher, que miles de años después aún practican los judíos. Yahvé dejó dicho a Moisés que ordenara a su pueblo distinguir entre animales "puros" e "impuros". Voy a procurar no enjardinarme, que no quiero herir susceptibilidades, pero, más o menos, la cosa va como sigue.

Los animales terrestres comestibles tenían que ser de pezuña hendida, lo que implica que tendrían patas y no se arrastrarían sobre el vientre; pero no valían todos los cuadrúpedos, pues, a mayores, debían rumiar. De ahí la prohibición de comer cerdo, que traga de todo y no lo rumia. 

Para ser "puros", las bestias acuáticas debían nacer con aletas y escamas, lo que excluyó a los moluscos, pero también a los crustáceos: si tenían patas, ¿qué hacían en el agua? En resumen: patas y aletas en su ambiente correcto identificaban a los animales "vivos", o sea, que podían moverse, o sea, que podían comerse pues eran coherentes con la ley mosaica. 

Los aéreos comestibles debían tener alas y, en consecuencia, tendrían que volar. ¿Y las gallinas, que tienen alas, pero se mueven por la tierra como un cerdo? ¡Buf! Sobre los animales de los cielos, las reglas kosher prohíben las aves rapaces, las carroñeras y las acuáticas, estas por no decidirse entre agua y tierra, como los crustáceos. La tradición -y supongo que el pragmatismo- autoriza la carne de pollo, pavo y determinados gansos.

En cuanto a los insectos, tanto si se arrastran como si vuelan, los "tendréis en abominación", manda el Levítico. Hay una excepción: "los que saltan sobre el suelo", verbigracia, los saltamontes, que los israelitas comían tostados sobre piedras. Sin embargo, el Deuteronomio hace tabla rasa y también los excluye de la dieta.

Todos los animales que se coman, según la Biblia, han de estar perfectamente desangrados, pues mientras haya en sus cuerpos una sola gota de sangre seguirán "vivos", dada la identificación entre vida y sangre. Las normas que en el siglo I seguían los hebreos, que veinte siglos después siguen cumpliendo los judíos de todo el mundo, no terminan aquí, pero yo sí. Ahora que lo pienso, y puesto que Jesús, José y María eran, como toda su gente, bastante frugales... ¿qué tal un poco de kosher para depurar los excesos de estas fiestas? Piénsalo...

Por cierto, no hay Navidad sin excesos en la mesa, pero tampoco debería haberla sin un cuento con un buen fuego invernal y algún que otro espectro. En mi blog personal te cuento uno:
http://vientodemisvelas.blogspot.com.es/2015/12/un-cuento-de-navidad-mas-o-menos-de-el.html

12 comentarios:

  1. Me encuentro entre los frugales. Sólo practico la gula un solo día de entre todos los festivos. Por desgracia fue ayer y hoy estoy todo el día con la sal de fruta. Así que, lo de kosher va a ser que lo llevo de serie, pero de serie personal. No tengo prohibiciones alimentarias más que las que me imponen mis alergias y mis ascos (que dicho sea de paso, casi son más que si fuera judía). Pero resistiremos e intentaremos que los excesos de ayer no me impidan felicitarte por esta nueva entrada. Chico, eres un pozo de sabiduría!. Me encanta leer tus post... y lo sabes!. Un abrazo, guapetón

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    1. Muchas gracias, Elisenda, pero el mérito, sí lo hay, es que voy en busca de los que saben y luego me monto mi historia. Y te deseo un rápido regreso a tu frugalidad. Por hoy, cuídate. Un abrazo suave.

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  2. La verdad, no está mal la dieta de la sagrada familia, !Salud!

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    1. De lo más mediterránea. Por cierto, María, felices fiestas y próspero año. Y gracias por tu comentario, claro.

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  3. Aunque me gusta mucho la dieta de los hebreos, yo soy de comer prácticamente de todo, con lo cual, de haber nacido en la época y lugar especificados, me habría saltado fácilmente la ley de Moisés, estoy segurísima. Quizá me hubiesen tachado de impía o desnaturalizada, jeje
    Interesantes datos culinarios, dietéticos y excelsos manjares exóticos para llenar este espacio con anécdotas y tradiciones históricas tan magistrales. Me encantó, una excelente entrada muy acorde con estas fechas.
    Besos

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    1. Muchas gracias, Marisa. En eso estoy contigo, yo soy un poco animal "impuro", como el cerdo, que como de todo. Muchas gracias por tu comentario, por tu apoyo durante este año y te deseo para el 2016 lo mismo que a mí: lo mejor. Besos.

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  4. Al final resulta que comían de todo, menos marisco, claro que al precio que se pone en Navidad!!!

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    1. Pues como nosotros, amigo, ni más ni menos. ¡Feliz año!

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  5. Una exquisita entrada con ese tan buen humor con el que nos llevas de la mano por tus letras ME ENCANTA....Creo no hubiese encajado en esa época como de todo y encima ni pienso si es puro o impuro,es decir ...No pienso,sólo como y... lo disfruto :DDD ¡Fabulosa entrada mi Jose Juan,no pierdes el toque...!!!! ¡Besitos...IN-FI-NI-TOS....!!!

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    1. Yo tampoco habría encajado: delante de un plato de comida dejo de pensar, afortunadamente. Muchas gracias por tus comentarios y tu apoyo, María. Que tengas un feliz Año Nuevo. Besos.

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  6. Maravillosa entrada exquisita dieta Gracias por compartir estas Maravillas gracias feliz 2016 saludos cordiales

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