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miércoles, 23 de diciembre de 2015

JUEGO DE APARIENCIAS


-Rafa, cariño, te toca a tí bajar la basura.
 
-¿A mí? Si la bajé ayer. -Ya, pero yo lo llevo haciendo toda la semana. O Sea, que hoy te toca a tí. Y no me digas que estás muy ocupado y que trabajas mucho, porque no me vale esa excusa. Yo también trabajo y además, por partida doble, que soy la que se ocupa de la casa. Porque si, al menos, recibiera un mínimo de ayuda por tu parte, este temita en cuestión lo podríamos negociar. Pero mira, resulta que soy yo la que friego, hago la cama, quito el polvo, pongo lavadoras, hago la compra...

-Para, para, Carmen. No sigas, ya la bajo yo. No tiene importancia. Aunque...ejem...sin embargo he de decirte que no me parece bien que intentes hacerme chantaje. Te considero una mujer lo suficientemente inteligente emocionalmente como para que tengas que recurrir a métodos tan burdos y poco elegantes. De todos modos, lo entiendo, sé que algunas mujeres para conseguir aquello que quieren, no dudan en utilizar una metodología muy concreta.

-Oye, Rafa, ¿por casualidad estás insinuando que soy vulgar? Mira, no te voy a consentir que...

-No, mi amor, no me has entendido, escucha, lo que he querido decir es precísamente lo contrario, por eso es por lo que no entiendo que te hayas dejado arrastrar por la apariencia de una mujer manipuladora e interesada, no digo que tú lo seas, por supuesto que no lo eres, pero lo que está claro es que es demasiado fácil hacérselas valer mucho para echar en cara al contrario aquello que te chirría de él aunque sea un pequeñísimo defectillo insignificante, como el que se te olvide un día bajar la basura. No es propio de tí. ¿No te parece?

-Vamos hombre, ¿estás afirmando además que también te manipulo y que soy una interesada? Esto es el colmo ya...!

-En absoluto, cielo, estoy remarcándote todo el tiempo que eres cabal y sensata, lo otro es lo que me sorprende, precísamente por eso, por lo bien que te considero.

-¡Pero serás cínico!, si tú mismo acabas de decir que es propio de las mujeres el darse importancia y utilizar el chantaje al otro como arma arrojadiza. Y que es un método propio de nuestro sexo.

Eso no es cierto! ¡Yo no he dicho tal cosa! -Pues yo te lo he oído decir. No te atreverás a negar lo que acabas de decir...

-No, mujer, lo habrás entendido mal.

-Mira Rafa, me has llamado vulgar, chantajista, manipuladora, interesada...¿Has dicho esas palabras sí o no? Contéstame a lo que te pregunto.

-Carmen, haz el favor de calmarte, tus nervios están haciendo que malinterpretes todo lo que digo! Hablaba en esos términos con respecto a ciertas mujeres que lo toman como una manera habitual de actuar, cosa que tú no sueles hacer.  

-¡Ah, amigo, ahí te he pillado! Acabas de decir que eso no lo "suelo" hacer, luego estás obligado a reconocer que sí piensas que he actuado así algunas veces, ¿no es eso? Claro, ya lo entiendo, lo que pasa es que tú lo has insinuado, pero no lo has dejado del todo claro, aunque tu intención real era expresar lo contrario de lo que pensabas sin que se notase mucho. Eso es, admítelo. Tú has querido decir exactamente lo que ahora niegas por activa y por pasiva, eso sí, sin llegar a decirlo explícitamente! ¿Sabes lo que has hecho? Has lanzado un mensaje contradictorio, que tiene una doble y sutil lectura. Pues para que lo sepas, no me has dejado confundida, si es que esa era tu intención, porque lo he descifrado totalmente.

-¿Pero qué dices?

-Yo soy perspicaz, ¡conmigo no puedes!.
 
-¡Bueno, vale! ¡Ya está bien, de verdad! ¡Estás sacando las cosas de quicio y ya no pienso seguir teniendo esta conversación!.

-¡Mírale, ahí lo tienes!. ¿Pues sabes qué te digo? ¡Que eres igualito que tu madre, que primero tiraba la piedra y luego escondía la mano, ea!.

-A mi madre ni la nombres ni la mezcles en esto, que ya no puede estar presente para defenderse. ¡Un respeto!.

-¡No me da la gana callarme!. Es más, vamos a aclarar ahora mismo lo que verdaderamente ocurrió, no te creas que voy a seguir haciéndome la tonta.

-¿Lo que verdaderamente ocurrió de qué? ¿A qué te refieres?

-Sabes perféctamente a lo que me refiero. Tu madre no era precísamente un angelito de la guarda y tú lo sabes. Sobre todo, no sabía guardar secretos. Tampoco tú sabías guardar un secreto. Por eso se lo tuviste que contar, para que luego diera rienda suelta a su imaginación y me pusiera de verde para arriba ante todo el mundo. Desde luego, en tu presencia tenía más cuidado, claro está, eras su hijo predilecto y debía preservar su buena imagen delante de tí. Lo que ocurrió fue que tú le contaste solamente una parte de la verdad, la que tenía que ver conmigo. Pero no le contaste tu parte de la historia, ¿verdad? ¿Y tú qué? Otro santo sanctorum de la bondad.

-Ya veo que hoy tienes ganas de jaleo. Está visto que te apetecía tener una tarde movidita.

-No, Rafa, lo que está claro es que no puedo seguir con esta mentira por más tiempo.

-¿Qué mentira? Si es un tema que quedó zanjado por aquel entonces. Cuando lo aclaramos estuvimos de acuerdo en que tanto tú como yo teníamos parte de responsabilidad y convenimos que no volvería a ocurrir. No sé qué sentido tiene volver a hablar de este tema ahora, en estos momentos, ni qué pretendes con ello. ¿Es que piensas que puedes volver hacia atrás y cambiarlo todo? ¿Hacer que nada hubiese ocurrido? Tu sabes que eso es imposible. Lo que pasó pasó y pasó hace ya tiempo.

-Pues yo no me lo quito de la cabeza, Rafa. Vivo obsesionada, muchas noches me despierto y mis pensamientos están ahí, para bombardear mi cabeza. Mira, Rafa, necesito de una vez por todas que me digas por qué lo hiciste. Quizá así comprendería por qué después te hice pagar con tu propia moneda. La verdad sea dicha, no me siento orgullosa de lo que hice. Pero a tí no parece importarte, desde el primer momento no le diste importancia. Y yo creo que todo lo que uno hace o dice tiene consecuencias, para bien o para mal.

-Carmen, como te dije en aquella larga conversación, hace cinco años ya, te lo recuerdo, el arrepentimiento está bien en el momento, pero el sentimiento de culpa no solo es una pérdida de tiempo, sino que puede llegar a arruinarte la vida. Psicológicamente es liquidador. Mi consejo fue, si te acuerdas, que lo olvidáramos y tiráramos para adelante. ¿Lo recuerdas?

-Lo que recuerdo es que tu madre no me ofreció jamás ninguna concesión. Su manera de actuar fue, incluso antes de casarnos, la de quién piensa que el enemigo ha entrado en su territorio para quitarle su más preciado objeto de valor. En este caso tú. Pero eso no me hubiese afectado lo más mínimo si no hubiera descubierto que tenías una relación con una compañera de trabajo. Mejor dicho, si tú nunca hubieras tenido esa relación, en paralelo a nuestro matrimonio.

-Carmen, querrás decir que me acosté con Lucía, lo hice unas cuantas veces y la dejé. Pensé que te había quedado claro que no significó nada para mí. Nada en absoluto. Siempre te quise a tí. Y te sigo queriendo. Fue un error injustificable. Eso es todo. Cuando tú te liaste con Eduardo, comprendí que me lo tenía merecido. No tenía nada que objetar. Solo esperé a decírtelo y que tú me pudieras perdonar. Esperé a que lo entendieras y le abandonaras por mí.

-Lo nuestro lo supo acto seguido todo el mundo, Rafa. Gracias a la buena voluntad y al empeño que puso tu madre. Ya tenía una excusa grave, de peso, para condenarme al ostracismo. Y al escarnio público, a la vergüenza social. Y lo hizo de una manera tan sutil, consiguiendo ponerme en aprietos delante de todos, con todo tipo de zancadillas, en las ocasiones en que estábamos acompañados de amigos, de tus socios, de tu familia. Poco a poco todo el mundo empezó a sospechar. Fue un proceso de lo más humillante. Porque ella lo sabía. Y se lo contaste tú. Siempre entrometiéndose en nuestra vida, en nuestro círculo de amistades...

-Carmen, amor, yo le expliqué lo de ambos, lo tuyo y lo mío porque se había enterado de tu relación con mi hermano. Él no tuvo más remedio que reconocerlo desde el momento en que mi madre encontró ropa y objetos tuyos en la propia casa de Eduardo. Ante la evidencia era imposible negarlo. Y a Eduardo le ocurrió lo mismo.

-No, mientes como un bellaco. Lo reconociste porque sabías a ciencia cierta que te desheredaría si defendías mi honor. ¿Qué podías hacer con tan solo el 7% de las acciones de Verdemar S.A?. Ella dirigía la empresa, era la socia fundadora, toda una institución en el sector. Yo me había liado con un proscrito de la familia, con la oveja negra, el hijo bohemio, el perdedor, el pobre. No lo podía consentir. Tenía que castigarme de la peor manera posible. Si te hubieses mostrado de mi parte, no sé lo que hubiera llegado a hacer contigo también. Puede que nunca hubieras llegado a tener la posibilidad de ocupar su puesto. Después vino lo del aborto. Perder al niño, aunque esté mal el decirlo, creo que la alegró. Su inteligencia de arpía, de mujer fría y calculadora le hizo sospechar que no era tuyo, sino de Eduardo.

-¿Cómo estás tan segura de eso? -Te falla la memoria, Rafa. Tú yo no nos hemos tocado ni una sola vez desde que empezamos a vivir nuestras relaciones dobles. -Lo único que te puedo decir es que me hacía mucha ilusión que ese niño naciera, Carmen, fuese mío o no lo fuera. Jamás pensé lo contrario.

-Jajajaja, tú siempre tan equilibrado, tan plusquanperfecto, tan noble. Eres digno de admirarte. Pero estoy cansada. Ya no aguanto tener que guardar las apariencias, como si nada hubiera pasado. No puedo continuar fingiendo. Siempre esperé a que me demostrases que realmente me querías. Soñaba con esa perspectiva día a día. Y que hicieras alarde de ello públicamente. Tú no te mostrabas ni demasiado afectuoso, ni excesívamente atraído por mí. Lo que más te importaba era ascender, por supuesto, que tu madre te diera el visto bueno. Que te tuviera en cuenta. ¡Siempre teniendo que depender de tu madre!. Hace dos semanas que ha fallecido y solo espero que en el testamento te lo haya dejado todo. De veras. Así estaremos en paz.

-¿Por qué? No me debes nada. Ya estábamos en paz...

-Te equivocas. -Pero, ¿acaso hay algo que no me hayas contado? En ese caso, explícate mejor...

-Si te has convertido en el único heredero, como así creo, vas a llevar una vida material mucho mejor de la que hemos tenido y...

-Pero espera, ¿qué significa vas a llevar? Tú y yo estamos juntos en esto. ¿No es cierto?

-Lo siento, Rafa. Si no vomito de una vez por todas lo que llevo dentro de mí, jamás podré rehacer mi vida, ni ser la que siempre fuí antes de conocerte a tí, a tu madre y los negocios de tu madre. Tengo que confesarte, que dejé de quererte hace tiempo. Desde que me lié con tu hermano, no hemos dejado de vernos a escondidas. Te mentí. Te he engañado a propósito, porque estaba a la espera de que sucediera el último acontecimiento por el cual conseguiría mi libertad y la tuya.

-Habla, por favor...

-¡Yo envenené a tu madre!.

-¿Cómo? ¿Qué has dicho? Venga, vamos, no hablarás enserio, es otra de tus tonterías...

-Un día fuí a su casa a recoger unos documentos que debía entregarte, comimos juntas, allí mismo. Le confesé que no tenía ningun interés de representatividad ni de ostentar ningún cargo en la ejecutiva de la empresa en un futuro. Que no debía preocuparse porque quería planteártelo a tí también. Me ofrecí a visitarla todos los días. La intención era demostrarle cortesía y subyugación y a partir de entonces me mostré siempre sumisa y conforme con sus criterios. Todos los días, me las apañaba para traerle de la cocina un vaso de agua que yo previamente envenenaba con una dosis suficiente de arsénico como para que en poco tiempo cayera enferma. El empeoramiento progresivo de su salud remitió en varios procesos y complicaciones severas, renales, disfunciones motoras, pulmonares, anemia...que finalmente, la han llevado a la muerte. En una de las visitas, tras empeorar su salud, tú no estabas ese día, se sinceró conmigo. Me dijo que ella sabía que se estaba muriendo a causa del veneno y que yo era la culpable, pero no le importaba porque padecía de cáncer terminal y era tan solo una cuestión de tiempo morir antes que después. Y que se sentía muy satisfecha de que yo no metiera las zarpas en el negocio familiar, sabía que esto sería así, porque confiaba en mi palabra. Con saber eso todo estaba en orden para que le llegara el final. También estaba convencida que era otra cuestión de tiempo que yo te dejara. Ningún médico pudo observar la degeneración, se negó a visitarles, a tí te ocultó ese detalle. Me dijo que era imposible que actuara la justicia contra mí, a ella solo le bastaba que me fuera lejos. Por otro lado sé que sigues viendo a Lucía. Espero que los dos seáis muy felices en vuestra andadura. Ella sí se merece ascender de categoría profesional. Me consta que tú vas a hacer todo lo posible, ahora que ya no supondré un obstáculo para tí. Eduardo y yo pensamos casarnos, siempre y cuando tú no tengas ningún inconveniente en tramitar el divorcio de mútuo acuerdo. Siempre y cuando tú no sientas deseos de venganza y me entregues a la policía, Rafa...

-No pienso hacer tal cosa, Carmen. Quédate tranquila.

-¿No tienes nada que decir con respecto a la muerte de tu madre?.

-Nada. Si te soy sincero, no la he sentido. ¿Sabes? Toda esta historia no ha sido más que un juego de apariencias. Y en eso es en lo que me gustaría que quedara todo. No sé qué más puedo decir. Si dejamos atrás nuestras verdaderas intenciones y vamos a los hechos, por mi parte aquí no ha pasado nada.

-Tenías razón, Rafa. Puedo decir con profunda convicción que aunque no me considero una mujer mala, he actuado dejándome llevar absolutamente por mis intereses personales, en todo momento. Todos los actores de este escenario, pueden sentirse orgullosos del papel que han representado. Puedo decir sin temor a equivocarme, que estabas en lo cierto. Algunas mujeres, para conseguir lo que queremos, no dudamos en recurrir a una metodología concreta. Pero los hombres también. Encontré una demanda de divorcio en tu archivador. Me lo ibas a decir en breve, ¿verdad?

-Bueno, yo sabía que seguías con Eduardo, aunque no me lo hubieses dicho explícitamente. En nuestro caso, las apariencias no engañan, aunque los hechos parece ser que esconden las verdaderas intenciones. Para concluír que muerto el perro, acabó la rabia.

-Estoy de acuerdo contigo, Rafa, en que toda esta historia no ha sido más que un juego de apariencias. -¿Cuando te vas a su casa?

-Mañana pienso hacer el traslado.

-Yo me encuentro en paz conmigo mismo. ¿Tú cómo te sientes?

-Ahora ya estoy feliz. Me voy contenta. A mí no me va nada esta vida. Yo pertenezco al bando de la gente mediocre, de los pobres. Nací en una familia humilde, de gente trabajadora. Te doy la libertad. Reharás tu vida y tendrás mucho más poder adquisitivo. Buena suerte, Rafa.

-Entonces, a partir de mañana nos veremos cuando estén presentes nuestros respectivos abogados. Buena suerte a tí también, Carmen.

LOS SENCILLOS - MALA MUJER

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8 comentarios:

  1. Así es Amantisima Marisa,las cosas no siempre son lo que parecen,los matrimonios no siempre son lo que aparentan,hay tantas razones las que puede mantener unida a una pareja y no necesariamente el amor y muchas veces los padres orillados por su egoísmo contribuyen en cierta medida a estos desenlaces que tan bien marcados están en tu historia...El ideal es que las relaciones y los amores sean verdaderos,apostemos a ello..¡Una gran entrada amiga,felicidades....!!! La disfruté como si fuese una novela,gracias miles... ¡Miles de besitos linduraaaaa...Y por supuesto que tengais una bella Navidad y un gran años nuevo,el mejor....!!!

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  2. Hola querida María,
    Ciertamente, es así, las apariencias engañan y no siempre las cosas son como aparentan, quizá lo expreso exageradamente en este relato dialogado, tenemos que tener en cuenta que esta historia no deja de ser ficción, aun así se han dado casos de maquinaciones, asesinatos...sin ir más lejos, aquí en España, hace poco se celebró el jucio Asumpta, una niña asesinada por sus propios padres para quedarse con la herencia de su abuelo que la había hecho legítima heredera. Yo también creo que dominantamente los matrimonios están construidos con amor, apuesto por ello.
    Me alegra que te haya gustado la entrada, sabéis que suelo escribir variado, me gustan los contrastes y la sorpresa, jeje.
    Un placer recibir tus cariñosas palabras.
    FELIZ NAVIDAD A TOD@S, APRECIADOS AMIGOS!!

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  3. Madre mía, apariencias y fingimientos por todos lados, respecto a la pareja, a la madre, a lo que sabían el uno del otro... en fin, al menos les queda claro que cada uno va a seguir con su vida y disfrutar de su libertad. Una gran trama la de tu relato, Marisa. Un beso enorme

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  4. Entrada maravillosa llena de sentimiento es especial , aveces no se conoce con la persona que vives a diario con ella ,aparentan una cosa y luego son otra ,tanto en hombres como en mujeres ,gracias Marisa un abrazo fuerte y Feliz Navidad gracias

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    Respuestas
    1. Hola Isidro,
      Ciertamente, es curioso como estos dos personajes descubren la convivencia con un perfecto desconocido a pesar de años de relación, los protagonistas no dudan en utilizar la doblez y las apariencias, no me parecen mejores que la matriarca, además con el asesinato por el medio...Menos mal que la mayoría de personas somos más o menos normales y sensatas y lo lógico es que uno vaya de cara, al menos para plantear una separación cuando procede. Digo la mayor parte de veces.
      Muchas gracias por tu comentario y por tus siempre amables palabras. Feliz Navidad y un beso enorme, amigo!!.

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  5. Muchas gracias por leer el relato y comentar, es un placer para mí que me tengas en cuenta siempre, amiga Chari.
    Pues sí, francamente, todo lo más alejado de la sinceridad, los principios y la honestidad. Aquí el amor natural brilla por su ausencia. Al final, consiguen su propósito, pero de qué manera...
    Un gusto que me acompañes de nuevo en la lectura.
    Besos, preciosa

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  6. Más que un relato, responde a una crónica de sucesos, en el más puro realismo literario, es decir donde el modelo de la realidad cobra su máximo protagonismo, pero es gracias a su autora, que dotada de una aguda observación y ojo crítico nos ha introducido en el tema para que de una forma objetiva consigamos descubrir los entresijos psicológicos y ambientales que conducen a este desconcertante final, como la vida misma donde las apariencias engañan.
    Espero, Marisa, que sigas desarrollando este realismo literario con tan buenos resultados.
    Muchos besos

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    1. Muchísimas gracias, Consciencia y Vida Magazine, las palabras que me brindas me producen enorme satisfacción. Para mí es un orgullo contar con compañeros como vosotros con vuestro estupendo blog y me incentivan de cara al esfuerzo y el trabajo.
      Mil besos

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